La intención de preparar este trabajo tiene por motivo recopilar datos que hagan a la historia de este lugar de San Isidro donde nací y al que el progreso le va arrancado lentamente los rasgos del viejo barrio de casas baja y de vecinos conocidos de toda la vida..

17.4.14

 
UNA DE LAS POCAS CASAS ANTIGÜAS QUE AÚN
SE MANTIENE EN PIE DENTRO DEL BARRIOAL
SOBRE LA CALLE MISIONES AL 600


OTRA VIEJA CONSTRUCCIÓN DE "LA CALABRIA"
CALLE TRES DE FEBRERO
 

10.4.14

LA ASISTENCIA PÚBLICA DE SAN ISIDRO

Durante la intendencia del doctor Ernesto de las Carreas, se adquirió la casona perteneciente a la familia Barreiro, ubicada en Martín y Omar al 200 (en la actualidad funciona allí, la Escuela Nacional de Comercio), para ser destinada a la Asistencia Pública.
Asume la dirección el doctor Alberto Viaggio, esto sucede el 24 de noviembre de 1936.Distintas entidades y vecinos colaboraron con su equipamiento.
Sin embargo sería ese un destino provisorio, ya que al poco tiempo, el Municipio adquirió el terreno ubicado en la esquina de Diego Palma y Haedo, hoy barrio La Calabria. Allí se levantó un edificio especialmente diseñado para cumplir con las necesidades médicas de la época y que tuvo un costo de $ 120.000.-. su director continuó siendo el Dr. Viaggio.
Ese predio está ocupado actualmente por el Hospital Materno-Infantil, considerado uno de los más avanzados en la especialidad.

5.4.14

FOTOS DEL BARRIO

La calle  Tres de Febrero,una de las más transitadas dentro
del barrio La Calabria,en su cruce con la calle Misiones



En este predio funcionó la Usina Santa Elena,
allí se pasteurizaba la leche que llegaba en camiones
desde los tambos y luego era embotellada para su
distribución y consumo.




Casa del barrio La Calabria
Plaza Scneiner, conocida popularmente como Plaza Alsina,
por ser ese el nombre de una de sus calles laterales.




La imagen del Padre Castiglia
en el centro de la plaza





La otra Plaza del barrio, creada en homenaje al  Padre
Castiglia y que lleva su nombre, es la más concurrida.

Frente del Colegio Santa Isabel y al fondo
el campanario de la capilla San José, creada
por el Padre Castiglia.

1.1.12

ASI FUE MI INFANCIA EN MI QUERIDO SAN ISIDRO


Por Sara Agrelli de Sanchirico
New York, Queens, Estados Unidos

Nací y me crié en la ciudad de San Isidro. La casa de mis padres estaba ubicada en la calle Intendente Becco, entre Diego Palma y Tres de Febrero. Mi barrio era muy similar a los demás, con gente de clase media. La mayoría eran descendientes de italianos o españoles; unas personas trabajadoras y muy serviciales. Vivíamos rodeados de parientes: abuelos, tíos, primos; todos cercanos a nosotros. Bastaba cruzar enfrente o caminar una cuadra y ya estábamos en la casa de alguno de ellos. Quizás por eso mi infancia estuvo tan llena de afectos, de atención prodigada por los parientes y los vecinos más allegados.
En la esquina de Diego Palma e Intendente Becco estaba la juguetería del Sordo Pepe. Era la más importante de nuestro barrio, o quizás la única, porque solamente podía competir con la de la calle Belgrano, en pleno centro comercial de San Isidro. Un fin de año quiso la fatalidad que se produjera un incendio, debido a que además de juguetes vendía pirotecnia. Pero gracias a la espontánea y rápida ayuda de los vecinos, se impidió que el fuego se propagara totalmente. Todo el barrio cooperó, uniéndose y ofreciendo mano de obra gratuita. Trabajaron tan eficazmente que antes del día de reyes, la juguetería volvió a abrirse, para alegría de todos los chicos.
Y entre tantos recuerdos, no quiero pasar por alto lo importante que eran los festejos del Santo Patrono, San Isidro Labrador, el 15 de mayo, en la plaza frente a la Iglesia (más tarde Catedral). Allí, se organizaban kermeses. Al igual que los carnavales, aquellas se transformaban en una fiesta muy popular y esperada.
Hablando de los carnavales, las carrozas, murgas y mascaritas se lucían sobre la avenida Centenario. Por las noches, a través de los parlantes, se escuchaba la música de las orquestas contratadas por el Club Acassuso (que organizaba los bailes).
En los aniversarios de las fiestas patrias teníamos los tradicionales desfiles, encabezados por el destacamento de policía montada, que ocupaban un edificio sobre la calle Diego Palma. También asistían el conjunto folklórico El Lazo, las escuelas, el Intendente municipal y otras autoridades.
Mi escuela primaria fue la N°2, que estaba en la calle Don Bosco. Un viejo edificio que cuando llovía había goteras por todos lados. En 1949 comenzó la construcción de la nueva escuela. Parte del alumnado fue trasladado al Club Acassuso y más tarde a un edificio de madera ubicado en la calle Alsina, casi enfrente de la comisaría. Personalmente, tuve la suerte de estrenar la nueva escuela, José de San Martín, en mi último año escolar. Todos los chicos estábamos fascinados por lo hermosas y modernas que eran sus aulas. El salón de actos parecía un cine. ¡Qué envidia para el viejo cine Palace, que quedaba detrás de la estación y que se estaba cayendo a pedazos!
San Isidro cuenta con muchos lugares históricos y con paisajes hermosos, como los Tres Ombués, donde se aprecia una vista panorámica del Río de la Plata. También están el museo Pueyrredón y la plaza Mitre, con su reloj de flores frente a la Catedral, donde los fines de semana está la feria Artesanal. Pero tampoco me olvido del famoso club CASI, el club Náutico, el aristocrático barrio de Las Lomas y el clásico hipódromo, que antiguamente era el lugar ocupado por pequeñas chacras, las barrancas que desembocan en las vías del tren del bajo, donde actualmente transita el tren de la Costa.
En diciembre de 1948, en la barrera de Sáenz Peña y las vías del tren del bajo (como se lo llamaba entonces), un tren destruyó un camión lleno de gente que se dirigía a la costa del río de la Plata a pasar un día de excursión. Lo recuerdo muy claramente a pesar de que era chica, porque en ese camión iba un compañero de la escuela, Saúl, que perdió un brazo.
Volviendo al barrio, recuerdo al loco Felix, que no se perdía ningún entierro. No bien se enteraba de que alguien había pasado a mejor vida, avisaba enseguida a la Casa Andaluz, que se ocupaban de los funerales. Cuando mi tío Amadeo le preguntaba: “¿Cuándo te toca a vos, Felix? él muy serio y entrecortadamente contestaba: “Yo voy a quedar para semilla.”
Otro personaje era Tilín-Tilín, como lo llamábamos a un jardinero que pasaba cargando sus herramientas al hombro, mientras repetía incesante su característico “Tilín-Tilín”. Los chicos nos reíamos con su paso, ya que nos causaba mucha gracia cuando hacía todo tipo de sonidos guturales con su garganta.
Recuerdo los vendedores ambulantes ofreciendo sus mercaderías, los carros que transportaban verdura fresca, los canastos de mimbre, los lecheros que en la madrugada repartían la leche, los afiladores que pasaban una vez por semana, los colchoneros que desenredaban la lana de los colchones viejos y los que recogían las botellas y los muebles.
En épocas navideñas era común ver al vendedor de pavos. Incluso, recuerdo que los animales iban sueltos en medio de la calle, alborotando con sus graznidos. Por ese entonces, se acostumbraba llevarlos a cocinar a las panaderías, al igual que los lechones. En los días de verano, casi siempre en la hora de la siesta, solían aparecer las gitanas, con sus vestidos de vivos colores, recargadas de pulseras y collares. Golpeaban insistentemente las puertas de las casas para leer las manos de las señoras, adivinarles la suerte o echarles las cartas. Casi siempre las espantaban a los gritos, entonces, ellas les echaban una maldición. También aparecía el clásico circo que se instalaba en un baldío y luego recorría el barrio, anunciando por un altoparlante el día de la inauguración. En el trayecto, desfilaban algunos integrantes del espectáculo: payasos con pelucas de colores y zapatones inmensos, algunos montados en diminutas bicicletas de una sola rueda. También desfilaban malabaristas, enanos y domadores. Todos saludaban, mientras los chicos aplaudíamos entusiasmados.
¡Qué época! Con lo poco que nos divertíamos… ir a la plaza Alsina a hamacarnos o subirnos al sube y baja, dar unas vueltas en la calesita que estaba en la calle Belgrano, frente a la zapatería de Grimoldi; o tomar un helado en la heladería Paco. Todo hecho con mucho cuidado, yendo de la mano de mi hermana, sobre todo al cruzar las vías del tren y la avenida Centenario, que daba vuelta a la garita del vigilante que dirigía el tránsito. Cosas sencillas, con una ingenuidad tan pura como poner los zapatitos en la víspera de Reyes y no olvidarnos de dejarles agua y pastito para los camellos.
Ya de adolescente, mis paseos con Marta por el barrio Aguirre. Nuestras charlas interminables, cuando íbamos de paseo con sus padres a ver las carreras de bicicletas en el circuito KDT. Recuerdo al Paraná de las Palmas, El Cazador, o cuando íbamos a tomar mate en el Tigre, frente al Club de Remos. Todos, momentos que no se olvidan a pesar del tiempo transcurrido. Como cuando iba a ver los partidos de basquet que organizaba el Club Acassuso. Emocionantes torneos en los que competían con equipos de localidades vecinas. Cuando tenía trece años, se formó un equipo femenino de basquet integrado por mis amigas: Gladys Gastaldi, Olga Coronel, la Negra Cirimarco, Chela y otras que ya se me borraron sus nombres de mi memoria. Casi siempre perdíamos, pero al menos hacíamos ejercicio y nos divertíamos.
Así fue mi infancia y adolescencia en mi querido barrio de San Isidro. Hoy, a miles de kilómetros, no dejo de recordar esos años con nostalgia. Igual que a las personas que han partido, pero que seguirán siempre vivas en mi corazón.

10.1.11

EL BARRIO

Ubicados dentro del barrio, los límites geográficos son: por el norte la calle Intendente Tomkinson, al oeste la avenida Andrés Rolón, al sur la calle Alsina y al este la avenida Centenario.

24.2.10

DE LOS ITALIANOS EN SAN ISIDRO


SOCIEDAD ITALIANA DE SOCORROS MUTUOS Y CULTURAL DANTE ALIGHIERI DE SAN ISIDRO
La presencia de la colectividad italiana quedó manifestada cuando, el 27 de enro de 1878, se fundó la
Societá Italiana di Mutuo Socorso. Su objetivo principal era el mutualismo y la difusión de la lengua italiana.
Es la Mutual de extranjeros más antigua dentro del partido de San Isidro.
Esta Sociedad continúa vigente y tiene su Sede administrativa en pleno centro sanisidrense, Martín y Omar 403 -junto al tradicional Teatro Stella Maris también perteneciente a la sociedad.
El 24 de noviembre de 1972, con la fundación del Comitato Dante Alighieri di San Isidro se comienzan a dictar los cursos del idioma italiano.
En 1980 se fusionan ambas instituciones con el actual nombre de "SOCIEDAD ITALIANA DE SOCORROS MUTUOS Y CULTURAL DANTE ALIGHIERI DE SAN ISIDRO".
El 4 de diciembre de 2004 se inauguró la Sub Sede Don Bosco y el salón de usos múltiples Dante Alighieri, el mismo está ubicado dentro del Barrio La Calabria, Don Bosco 57.

Declaración Municipal de “La Calabria”
Ref.: Expte. Nº 11644-G1972
SAN ISIDRO – JULIO 31 DE 1972
DECRETO NUMERO OCHOCIENTOS DIECISEIS
VISTO Y CONSIDERANDO.
QUE en San Isidro uno de los cofres donde la historia argentina guarda los más ingentes tesoros de su tradición;
QUE como tal, es muestra clara de los distintos factores que configuran ese quehacer tan caro a los acendrados sentimientos localistas;
QUE dentro de la heterogeneidad de razas que es signo descollante de la formación de su idiosincrasia, la comunidad argentina en general y la sanisidrense en particular, guarda significativo respeto por aquellas que se integraron a la autóctona de tal manera que fueron virtualmente factores formativos de insoslayable importancia;
QUE en este orden de ideas el pueblo italiano contribuyó con evidente fuerza a esa formación y es así que San Isidro contempló el ingreso a su comunidad de un núcleo calabrés que actuó en beneficio de la prosperidad de una zona que, hasta el momento, no había recibido aportes humanos de importancia;
QUE fue, además, el primer núcleo poblacional que decidió su instalación al otro lado del Camino de Santa Fe” (hoy Avenida Centenario), hacia el Oeste; tierra entonces exclusiva de chacras y quintas hasta los límites del Partido (calle Sarratea), puesto que la explosión demográfica y edilicia de Boulogne y Villa Adelina en di5rección inversa, estaba lejos de producirse;
QUE la designación popular de “Calabria” al barrio en crecimiento era grata y proclamada orgullosamente por sus juveniles habitantes, contra la opción de “Villa Acassuso” que respondía a una coquetería sofisticada de lógico origen femenino;
QUE es de recordar el rechazo o aversión de las jóvenes de esa época a la designación costumbrista propiciada por el presente, mientras que, por el contrario, los jóvenes la defendían con ahínco y arrogancia varonil, originando tal contraposición situaciones no exentas de matices risueños campo sin duda propicio para la anécdota pueblerina;
QUE tanto es así que cuando ese Padre Castiglia solicitó permiso en el año 1903 para la instalación de aquel oratorio ya la zona contaba con un conjunto de vecinos oriundos de aquella localidad italiana, a los que en realidad dedica ese lugar de recogimiento tan grato a su modalidad;
QUE San Isidro recibió un aporte espiritual de aquella zona, en tanto sus vecinos no solo se dedicaban a las tareas de quinteros, artesanos u obreros según la vida les iba señalando ..... que a la par criaba a sus familias muchas veces merced a la ayuda del Colegio Santa Isabel y prueba evidente es el hecho de que ese grupo brinda a San Isidro la figura de un hombre que llega a regir sus destinos locales como el Intendente Pedro Becco;
QUE fueron también atraídos por la mano de obra especializada exigida por la monumental construcción de nuestra actual Catedral, comenzada a ser construida a fines de 1895; y por otras residencias veraniegas de ambiciosa arquitectura;
QUE esos primeros pobladores, desarraigados de su lugar natal por las lógicas circunstancias sociales de un país en permanente avance demográfico que siempre como es sabido, ha excedido las posibilidades geográficas de su territorio;
QUE el entonces Cuartel 2do. Que abarcaba desde la Avenida Centenario hasta la antigua Avenida la Tahona –hoy Andrés Rolón-  y desde la calle Intendente Tomkinson hasta la Avenida Bernabé Márquez, fue sede parcial de aquellos inmigrantes que dividieron una parte de esa vieja “Villa Acassuso” para llevarlo a la antonomasia de su denominación como “Calabria”;
QUE aquellos pobladores calabreses llegan a San Isidro en el último cuarto de siglo pasado, trayendo su humilde entusiasmo. Hoy acostumbrados al trabajo y al esfuerzo puestos en beneficio de la tierra generosa que recibe un afincamiento y les ofrece en libertad la posibilidad de ejercer sus ansias de superación y progreso;
QUE todo ello se traduce en pinceladas de matices tan profundos como brillantes, emergentes de sus esperanzas y de su humildad y que imprimen la imagen pictórica del viejo y del actual San Isidro, un particular color de vidas sacrificadas por el diario trajinar en aras de una labor mancomunada por y para la sociedad que los alberga;
QUE allí fue creciendo un pedazo de San Isidro que fue recibiendo los adelantos urbanísticos en la medida de la relatividad que condice con sus carencias económicas pero que, justo es destacarlo, incidió en la configuración particular de una zona de calles de piedra y árboles ya añosos en sus anchas veredas;
QUE amén de todo ello fueron tan singulares en sus características edilicias y urbanísticas que incluso la deficiencia de sus desagües originó otra denominación “vulgo-sensus” motivada por la permanencia en sus calles de aguas pluviales que según  recuerdo de sus más antiguos pobladores, determinó el acrecentamiento de batracios, risueña rememoración de hechos que dan vida y color a un lugar y afianzan la emisión del recuerdo de una época pasada pero no olvidada;
QUE, válida es la remembranza para sentar el principio de reconocimiento a la importancia del lugar y el obligado homenaje que se desea rendir a sus primitivos pobladores, denominándose “Calabria”;
QUE esta nominación enraizada en el consenso popular, afianzada por el acaecer de aquella inmigración, ratificada en el lenguaje corriente de todo sanisidrense, no es como se dice, más que la convalidación de un nombre que ya está inmerso en su habla y concatenado a la esencia misma de su sentir y la oficialización de esa nominación no es más que darle vigencia real a un hecho palpable;
QUE la medida administrativa del Municipio reconoce como espíritu dominante y prevalece brindar justo y sencillo homenaje a una muestra de trabajo fecundo personificándose en el nombre aludido a esa laboriosa colectividad calabresa;
Por ello, en ejercicio de las atribuciones conferidas por Ley 7443 del Superior Gobierno Provincial;
EL INTENDENTE MUNICIPAL DE SAN ISIDRO
Decreta:
Artículo 1 .- Denominase “Calabria” a la zona delimitada por las calles: Avenida Centenario, Alsina, Avenida Andrés Rolón e Intendente Tomkinson, San Isidro.
Artículo 2 .- Cursase nota a las Sociedades de Fomento “Unión Vecinal Andrés Rolón” y “Unión Vecinal General Pueyrredón” y demás Entidades representativas que actúan dentro de los límites del artículo 1.
Artículo 3 .- Dése al Libro de Decretos y al Boletín Municipal. Comuníquese. Publíquese. Tomen conocimiento todas las Secretarías y Representaciones Municipal.

Federico Alberto Cruz, Secretario de Gobierno
Cont. Pedro Llorens, Intendente Municipal